El Dr. José Luis Marín revoluciona el enfoque clínico: «El trauma no es una opción, es una obligación ética y legal»

En una reciente y reveladora jornada de formación para psicoterapeutas, el Dr. José Luis Marín, psiquiatra y presidente de la Sociedad Española de Medicina Psicosomática y Psicoterapia (SEMPP), ha instado a la comunidad profesional a abandonar el modelo biomédico tradicional en favor de una clínica centrada en la experiencia traumática. Bajo la premisa de que «un trauma es una herida en el alma», Marín defendió que la exploración del pasado del paciente no es solo una herramienta, sino una exigencia legal y ética para evitar la negligencia.

El núcleo de la ponencia del Dr. Marín residió en la necesidad urgente de transformar el diagnóstico clínico. Según el experto, el modelo actual, basado excesivamente en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5), actúa como un «catálogo de manifestaciones del sufrimiento» que a menudo ignora la raíz del problema.

«La pregunta del ‘qué te pasa’ solo tiene sentido en las urgencias hospitalarias», afirmó Marín. En el ámbito de la psicoterapia profunda, la pregunta fundamental debe ser «¿qué te ha pasado?». Para el psiquiatra, síntomas como la ansiedad, la depresión, los trastornos alimentarios o incluso enfermedades físicas como la fibromialgia, son en realidad «cicatrices o heridas abiertas» de experiencias traumáticas, muchas veces ocurridas en la infancia y silenciadas por el entorno.

Durante su intervención, el Dr. Marín presentó varios casos clínicos de su propia consulta —denominados metafóricamente como «una mañana en la consulta»— para ilustrar cómo el trauma relacional temprano y el abuso sexual infantil se esconden tras diagnósticos diversos.

«No hay psicoterapia para el TDAH o la depresión en sí mismos; hacemos psicoterapia del conflicto y de las secuelas” 

Citó el caso de un niño de 12 años diagnosticado erróneamente con TDAH y negativismo desafiante, polimedicado con antipsicóticos y atado a camas hospitalarias, cuyo verdadero origen era una historia de negligencia y violencia en sus primeros años de vida. «No hay psicoterapia para el TDAH o la depresión en sí mismos; hacemos psicoterapia del conflicto y de las secuelas de la experiencia traumática», sentenció el doctor.

Las cifras aportadas durante la conferencia fueron contundentes: mientras que el abuso sexual infantil en la población general de España ronda el 20-25%, en la población clínica (aquellos que acuden a consulta) las cifras se disparan por encima del 40%, llegando a superar el 70% en casos de psicosis o trastornos graves. Marín advirtió que si un profesional no tiene constancia de estos antecedentes en al menos la mitad de sus pacientes, es probable que «no esté explorando adecuadamente» y esté realizando lo que llamó «psicoterapia de la M-40»: dar vueltas alrededor del problema sin llegar nunca al centro.

Uno de los momentos más tensos y reflexivos de la jornada ocurrió cuando el director de Formación Psicoterapia abordó el miedo de los profesionales a profundizar en el trauma por temor a «descompensar» al paciente. Utilizando la analogía de «abrir el melón», explicó que el miedo no suele ser del paciente, sino del terapeuta que no sabe qué hacer con la respuesta.

«El no explorar la experiencia traumática es, en este momento, una negligencia profesional»

«El no explorar la experiencia traumática es, en este momento, una negligencia profesional», subrayó, mencionando que en países como Escocia o en regiones de Estados Unidos, evitar esta indagación ya se considera una falta ética grave. Para Marín, el paciente «sabe» lo que le ha pasado —lo que él denomina «lo sabido impensado»—, pero carece de las palabras o el permiso social para integrarlo. El papel del terapeuta es, por tanto, ayudar a que esa herida abierta se convierta en una cicatriz con la que se pueda vivir.

Más allá de lo psicológico, la noticia destaca el componente biológico del trauma. El Dr. Marín explicó que las experiencias traumáticas intensas en edades tempranas no solo generan recuerdos dolorosos, sino que alteran físicamente el desarrollo cerebral.

“La psicoterapia debe aspirar a la integración neurobiológica, no solo a la gestión de síntomas»

Estas alteraciones en las conexiones neuronales se mantienen vigentes durante décadas, provocando que el sistema inmunitario y endocrino responda de manera inadecuada ante estímulos presentes. Esto explicaría la alta correlación entre trauma infantil y enfermedades autoinmunes como el lupus o la fibromialgia en la vida adulta. «La psicoterapia debe aspirar a la integración neurobiológica, no solo a la gestión de síntomas», añadió.

Dirigiéndose especialmente a los psicólogos recién graduados, el Dr. Marín advirtió contra la «búsqueda obsesiva de herramientas técnicas» o lo que llamó el «TDAH del recién graduado». Recordó que la técnica o herramienta (como el EMDR, el psicoanálisis o la terapia cognitivo-conductual) solo representa entre el 5% y el 11% del éxito terapéutico. Lo que realmente cura es la relación terapéutica y una base teórica sólida que permita comprender «cómo hemos llegado hasta aquí».

La jornada concluyó con una invitación al coraje clínico: legitimar el miedo del paciente, ofrecer seguridad y, sobre todo, no dejar de preguntar. El Dr. José Luis Marín dejó claro que el futuro de la salud mental pasa por un compromiso ineludible con la verdad histórica del sujeto, por dolorosa que esta sea.

¿Qué es el «Lo sabido impensado»? Concepto clave en la ponencia del Dr. Marín, se refiere a aquel conocimiento primitivo que el paciente posee sobre su trauma, pero que no sabe cómo verbalizar ni pensar. José Luis Marín concluye la ponencia afirmando que la terapia consiste en transformar ese saber mudo en un relato compartido que permita la sanación.