La pregunta qué hacer cuando un colega comete mala praxis evidente interpela nuestra identidad profesional más allá de la técnica. Afecta al núcleo de la alianza social que sostiene la psicoterapia: proteger al paciente y promover su dignidad. Este artículo ofrece un itinerario práctico, clínicamente sólido y éticamente riguroso, basado en la experiencia de más de 40 años en psicoterapia y medicina psicosomática del Dr. José Luis Marín, director académico de Formación Psicoterapia.
Qué entendemos por mala praxis en psicoterapia
La mala praxis es el incumplimiento del estándar profesional de cuidado que, de forma previsible, produce o incrementa un daño. En psicoterapia se expresa en actos u omisiones: violaciones de límites, intervenciones fuera de competencia, falta de consentimiento informado, abandono terapéutico, iatrogenia relacional o recomendaciones contrarias al estado del arte.
El estándar se define por guías clínicas, códigos deontológicos, literatura científica y consenso de práctica competente. No equivale a diferencias de estilo. Exige ponderar contexto, complejidad del caso y seguimiento razonable de riesgos, especialmente cuando existen trauma temprano, apego inseguro o determinantes sociales adversos.
Señales de alarma frecuentes
Algunas señales invitan a revisar la práctica de un colega: promesas de curación rápida, cruces de límites (económicos, emocionales o sexuales), descalificación de tratamientos médicos sin coordinación clínica, exposición innecesaria del paciente a revivir trauma sin regulación, ausencia sistemática de registros clínicos o divulgación de datos sensibles sin base legal ni consentimiento.
También preocupa el reduccionismo que desconecta mente y cuerpo: negar síntomas somáticos atribuyéndolos exclusivamente a lo “emocional” o, inversamente, patologizar la experiencia psíquica omitiendo su impacto en el sistema nervioso autónomo, el dolor crónico o la inmunidad.
Prioridad indeclinable: seguridad y dignidad del paciente
La primera obligación es proteger al paciente. Si hay riesgo inminente para su vida o la de terceros, active los protocolos de emergencia de su país y coordine con los servicios sanitarios. En situaciones no inminentes, priorice contención, psicoeducación y un plan de estabilidad que incluya regulación somática y anclajes relacionales.
La reparación comienza por restaurar previsibilidad y agencia: explicar los pasos, explorar opciones de segunda opinión y asegurar que ningún movimiento pondrá en riesgo su confidencialidad o su sustento psicosocial.
Ruta de actuación paso a paso
1) Center su foco clínico en el paciente
Evalúe riesgo suicida, violencia, abuso o descuido grave. Estabilice al paciente con intervenciones de grounding, ritmo respiratorio y recursos prosociales. Si procede, proponga co-tratamiento o derivación a un profesional con competencia específica en trauma complejo o psicosomática.
2) Verifique hechos, no rumores
Diferencie percepción, conjetura y dato verificable. Con consentimiento del paciente, solicite información clínica pertinente o coordine una conversación tripartita. Evite conclusiones categóricas sin triangulación mínima de fuentes.
3) Documente con precisión y neutralidad
Registre fechas, citas literales y efectos observables (emocionales, cognitivos y somáticos). Evite juicios de valor. Incluya indicadores mente-cuerpo: alteraciones del sueño, picos de dolor, desregulación autonómica, disociación o exacerbaciones médicas coincidentes con intervenciones dudosas.
4) Consulte supervisión y asesoría deontológica
Busque supervisión clínica sin datos identificativos al inicio. Si el caso lo requiere, acuda a la comisión deontológica de su colegio profesional o a una asesoría legal especializada en salud mental. La mirada externa aporta contención y reduce sesgos.
5) Converse con el colega, con rigor y cuidado
Si la situación lo permite, dialogue con el colega. Enuncie hechos, estándares y riesgos, no ataques personales. Modele una ética del cuidado entre colegas. Proponga correcciones factibles: supervisión, derivación compartida o enmienda del consentimiento informado.
6) Eleve a la institución cuando sea necesario
Si el colega no corrige y el daño persiste, informe a dirección clínica, comité de ética o comisión deontológica competente. Entregue documentación objetiva. Priorice canales formales y preserve la confidencialidad del paciente.
7) Denuncie formalmente en violaciones graves
Los cruces sexuales, explotación económica deliberada, fraude, violencia o riesgo para menores exigen notificación formal. Siga los procedimientos locales. Enmarque su actuación como deber de protección, no como disputa personal.
8) Acompañe la reparación terapéutica
El paciente requiere trabajar el trauma iatrogénico: restaurar confianza, rehacer límites y reintegrar la experiencia corporal. Use un enfoque informado por apego y neurobiología del estrés, articulando el impacto en dolor, sueño y sistemas inflamatorios.
9) Proteja su práctica
Consulte su póliza de responsabilidad, mantenga registros completos y actúe dentro de su competencia. La claridad de rol, el autocuidado y la supervisión regular son barreras protectoras contra el desgaste y la reactividad.
Cómo hablar con el colega sin dañar más
Una conversación bien preparada puede detener el daño y preservar una cultura de seguridad. Inicie desde la preocupación por el paciente y los estándares compartidos. Evite etiquetas acusatorias y ofrezca rutas concretas de corrección.
Ejemplos de inicio: “Me preocupa X hecho por el posible riesgo Y; ¿podemos revisar juntos el plan de seguridad?” “Observo signos de desregulación autonómica tras la exposición; quizá convenga modular y reforzar recursos somáticos antes de volver ahí.”
Documentación clínica y legal: lo esencial
Registre quién, qué, cuándo, dónde y con qué impacto. Distinga información del paciente, observación del terapeuta y material de terceros. Guarde copias de consentimientos y de comunicaciones relevantes. Aplique las leyes de historia clínica y protección de datos de su jurisdicción.
La documentación debe visibilizar el eje mente-cuerpo: correlatos fisiológicos, exacerbaciones médicas y cambios funcionales tras intervenciones específicas. Esta precisión orienta el plan terapéutico y clarifica el nexo causal en sedes deontológicas.
Marcos regulatorios y rutas de reporte por país
España
Acuda a su Colegio Oficial de Psicología (comisión deontológica) o, si es médico, al Colegio Oficial de Médicos. La Ley 41/2002 regula derechos del paciente e historia clínica; el RGPD y la LOPDGDD, la protección de datos. Los centros sanitarios tienen circuitos internos de calidad y seguridad del paciente.
México
La Ley General de Salud y las Normas Oficiales en materia de expediente clínico (p. ej., NOM-004-SSA3) orientan la práctica. Utilice los comités de ética institucionales y autoridades sanitarias estatales. Las asociaciones profesionales ofrecen guías y mediación deontológica.
Argentina
La Ley 26.529 sobre derechos del paciente y las regulaciones provinciales guían la actuación, junto con los colegios profesionales de cada jurisdicción. Los ministerios de salud locales y las comisiones hospitalarias canalizan reportes y auditorías.
Nota: este artículo no sustituye asesoría legal. Ajuste cada paso a la normativa vigente en su lugar de ejercicio.
La dimensión mente-cuerpo y los determinantes sociales
En mala praxis evidente, a menudo se invisibiliza el cuerpo del paciente o su contexto social. Ignorar disautonomía, dolor crónico, inflamación o trastornos del sueño en procesos de trauma puede agravar el sufrimiento. Del mismo modo, desatender pobreza, violencia o migración distorsiona la formulación clínica.
Un estándar competente integra apego, trauma y condiciones sociales. Evalúa seguridad alimentaria, vivienda, redes de apoyo y acceso sanitario. Coordina con medicina cuando hay comorbilidad somática y ajusta tiempos terapéuticos a la ventana de tolerancia del sistema nervioso.
Prevención: cultura clínica que aprende
Lo más efectivo para evitar qué hacer cuando un colega comete mala praxis evidente es construir una cultura que la prevenga. Supervision regular, revisión por pares y sesiones de morbi-mortalidad psicológica promueven aprendizaje sin culpa y responsabilidad compartida.
Implante prácticas de consentimiento informado vivo, checklists de seguridad en exposición a trauma, documentación clara y acuerdos explícitos de límites. La formación continua en trauma complejo y psicosomática reduce la iatrogenia relacional.
Autocuidado del profesional: barrera primaria contra el error
El agotamiento, la fatiga por compasión y el trauma vicario degradan el juicio clínico. Programe pausas, espacios de mentalización y prácticas de regulación autonómica. La coherencia del terapeuta es una intervención en sí misma: modela seguridad y precisión relacional.
Casos que exigen acción inmediata
Violaciones sexuales o de límites íntimos
Tolerancia cero. Intervención protectora inmediata, documentación minuciosa y reporte formal. Ofrezca al paciente rutas de reparación y acompañe la estabilización somática y relacional.
Confidencialidad vulnerada sin base legal
Riesgo para la confianza pública. Estabilice al paciente, contenga el daño potencial y active los canales deontológicos. Refuerce procedimientos internos de manejo de datos.
Prácticas no basadas en evidencia que prometen curas rápidas
La promesa de resultados milagrosos suele ignorar la complejidad del apego y del trauma. Oriente al paciente, documente el daño y, si procede, eleve a instancias regulatorias. Refuerce la educación sanitaria y el pensamiento crítico.
Error honesto versus mala praxis evidente
Diferencie variabilidad razonable de la práctica de infracciones claras. Un error honesto se reconoce, se corrige y se documenta, con aprendizaje verificable. La mala praxis evidente persiste pese a alertas, infringe estándares básicos y produce daño previsible.
La actitud del colega ante una invitación a revisar su práctica es un indicador clave. La apertura a supervisión y ajuste es protectora; la negación, el ocultamiento y la descalificación sistemática son señales de riesgo institucional.
Aplicación práctica: un caso ilustrativo
Mujer de 34 años, con trauma complejo y dolor pélvico crónico, empeora tras exposiciones intensas sin recursos somáticos previos. Refiere hipervigilancia, insomnio y crisis vagales. Se documenta falta de consentimiento informado específico para métodos utilizados y ausencia de coordinación con ginecología.
Intervenciones: estabilización autonómica, psicoeducación sobre ventana de tolerancia, co-tratamiento médico, conversación con el colega centrada en estándares y reporte a dirección clínica. Resultado: reducción del dolor, mejora del sueño y plan reparador consensuado.
Cómo integrar apego, trauma y psicosomática al actuar
Cuando se investiga una posible mala praxis, el mapa clínico debe incluir: historia de apego, memoria traumática, patrones somáticos y contexto social. Esta formulación guía la proporcionalidad de las medidas y evita respuestas reactivas que agraven la desregulación del paciente.
Un enfoque holístico protege doblemente: al paciente, que recibe un plan afinado a su fisiología del estrés, y a la profesión, que muestra madurez autorregulatoria y responsabilidad pública.
Conclusión
Responder a la pregunta qué hacer cuando un colega comete mala praxis evidente requiere un eje claro: primero el paciente, luego los hechos, siempre los estándares. Documentar con rigor, consultar supervisión, dialogar con respeto y, si es necesario, activar rutas formales son pilares de una profesión confiable.
En Formación Psicoterapia formamos a profesionales para sostener esta responsabilidad con solvencia técnica y humana, integrando teoría del apego, tratamiento del trauma y la relación mente-cuerpo. Profundiza en estos temas con nuestros cursos avanzados y fortalece tu práctica clínica.
Preguntas frecuentes
¿Qué hacer cuando un colega comete mala praxis evidente en psicología?
Prioriza la seguridad del paciente, verifica hechos y documenta objetivamente. Busca supervisión, conversa con el colega desde los estándares y eleva a instancias deontológicas si el daño persiste. En violaciones graves (cruces sexuales, riesgo para menores, fraude), activa de inmediato los canales formales de denuncia.
¿Debo denunciar si el paciente no quiere iniciar una queja?
Si no hay riesgo inminente ni delitos, respeta la autonomía y ofrece orientación, reparación y segunda opinión. Documenta todo y consulta deontología. En casos graves o legalmente obligatorios (menores, violencia, riesgo vital), la notificación procede aunque el paciente no la solicite.
¿Cómo hablar con un colega que está dañando a un paciente?
Inicia con hechos y estándares, no conjuicios personales: “Observo X con riesgo Y; propongo Z.” Mantén un tono colaborativo, sugiere supervisión o derivación y acuerda un plan verificable. Si niega el problema y el daño continúa, escala institucionalmente.
¿Cuándo es obligatorio informar a autoridades por mala praxis en salud mental?
Es obligatorio ante delitos, abuso o riesgo grave: cruces sexuales, maltrato o desprotección de menores, riesgo suicida u homicida inminente, violencia. También cuando la normativa local exige reporte a autoridades sanitarias por prácticas peligrosas o fraudulentas.
¿Cómo protegerme legalmente al intervenir ante la mala praxis de un colega?
Actúa dentro de tu competencia, documenta de forma neutral, preserva confidencialidad y consulta a tu aseguradora y comisión deontológica. Usa canales formales, evita difamación pública y centra tu actuación en la seguridad del paciente y el cumplimiento de estándares.
¿Cómo diferenciar error clínico de mala praxis evidente?
El error clínico se reconoce y corrige con prontitud; muestra aprendizaje y reparación. La mala praxis evidente viola estándares básicos, persiste pese a alertas y genera daño previsible. Evalúa patrón, gravedad, respuesta del colega y nexo causal documentado.